Biografía

Escritora y superviviente, nació en L´Hospitalet de Llobregat un mes donde las
rosas adornan jardines de vida, y en un día dónde el campo se viste de surcos
santificados proclamando las verdes siembras de inocencias. El año, ¡y qué mas da
el año cuando el mundo te ha recorrido entre luces y sombras todos los segundos
del minutero!

amorCuando memorizaba las lecciones del Bachillerato, y gestionaba algoritmos de
Económicas, las letras usurpaban las conciencias de Pitágoras y las Guerras
Púnicas, y quedó convencida de que el futuro del mundo se crearía con sustantivos
y verbos que se escribieran y se pronunciaran con Amor.

 

Amor Pérez Egea como tocada por la divinidad de La Sixtina en sus fantasías y
relatos infantiles, dibujados con el dedo que en la excelsa Capilla, Miguel Ángel
ideó, fue imaginando los viajes que a ella se le privaban y que sus compañeros
materializaban. Supo contar los ríos, los mares y las ciudades mejor que los
propios, en renglones de esperanza y futuro. ¡La beca daba para lo que daba, pero
su imaginación, daba más! ¡Y hasta premios llegó a dar! Más su humildad, la de
dentro y la de fuera, no le permitían creer en un futuro de abecedarios y versos.

En las eternas madrugadas de arrullos y sombras, en las que los ojos vencen a
Morfeo, en titánicas luchas de pensamientos, su abuela materna, analfabeta y
ajada, (había nacido con el siglo XX), le inventaba y dictaba con magistral
pedagogía historias con fonemas cabalgantes en estribillos mágicos de realidades.
Después hubo quién dijo que ambas se parecían físicamente. ¡Cómo no va a ser así
entre dos mujeres que comparten sueños de insomnios!

“…Y los sueños, sueños son…” por eso el canto se quedó ahí, y Amor Pérez siguió
solazando su espíritu en la escritura.

El mundo que horadó las grietas del alma de Amor le llevó al Maná diario de las
medicinas alternativas a través de sus estudios de terapeuta. Y por su verbo locuaz
y espídico, en programas de radio, testados desde hace mas de 30 años,
diariamente ayuda, con gestos de amor, a pacientes que tienen en la alimentación
un calvario, y en su estómago un Gólgota.

En el universo que las letras ponen ante las almas incandescentes, Cara Leonard, se
abrió a un rotundo mundo de caras y libros, y empezó a publicar en Facebook
conquistando a lectores enamorados de su mística literaria, que como Polifemos
pretendían devorarla para untarse de la magia de su esencia. Y fue entonces, solo
entonces, cuando Amor Pérez Egea, hubo de desprenderse del anonimato
confesando que Leonard la poseía para escribir a través suya. Después su firma.

Amor se escribe con a mayúscula.

Quizás fue la influencia de Cara Leonard, ese espíritu errante y seductor de letras,
quién le llevó a publicar en 2015, su primer libro, Todas somos Bellas. El amor
como salvación, la seducción como arma, el sexo como ejecución, y la muerte como
entrega, hacen de esta novela una puesta en situación de la violencia de género.

Seguramente la influencia de su éxito en Facebook, le llevó a Amor Pérez a hacerse
ella misma, con énfasis, la famosa pregunta: “¿Qué estás pensando?” Ideando una
historia de amor que a todos nos hubiera gustado tener, pero que solo ella escribió.

Su inquieta imaginación y su poderosa energía creativa, le llevan a tener en estos
momentos, en el cajón de los “libros escondidos”, Doscientas Lecciones de
Seducción, esperando ser publicado, y un thriller desarrollado en el Barrio Gótico
de Barcelona, que titulará La Violencia Silenciosa.

Por otra parte, Amor Pérez Egea, es una mujer cercana, de su tiempo, vividora de
momentos intensos que expresa diariamente en la complicidad que mantiene con
sus seguidores en las redes sociales. Que hace meditación, Pilates, Zumba. Que el
cine le apasiona y que el teatro le sigue emocionando como cuando su imaginación
volaba por escenarios jamás contados.

Tiene como damas de cabecera a Agatha Christie y Donna Leon, por la pasión a la
novela negra. Y cuando quiere estremecer su alma y arroparse el corazón, se pone
delante de Benedetti, Neruda, García Lorca, Alberti… y de Machado y Bécquer, con
quienes tiene iniciáticos juegos de poemar.

En las noches de luna llena, y en la de todos sus cuartos, como los lobos solitarios
de la vida, gusta de tararear dos canciones con preferencia: La Cosa más Bella, de
Eros Ramazzotti, que se la descubrió un presentador que trabajó con ella en el
programa de radio en el que participa diariamente; y la otra I´ll make love to you
de Boyz II Men, que utilizó en su segundo libro en la parte más intensa de la
relación entre los protagonistas.

Y ahora el final… mejor, con el final de su segundo libro:
“ Telmo me ha mirado con cara de compresión y ha tomado mis manos.
– ¿Si puedo ayudarte? Por cierto, mi nombre es Telmo y como verás soy marino
mercante.
– Sólo tú puedes, mi nombre es Ángela y soy escritora. Tú y yo textualmente
hicimos el amor no hace mucho tiempo.”
Yo como aquel tu primer presentador con el que trabajaste te doy las
“Gracias por existir, no lo olvidaré nuca.”

Ella es:
Amor Pérez Egea, firmado Amor.

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Por Agustín Hervás